Siempre pensé que la arquitectura era lo que más me gustaba en el mundo y estudiar esta carrera 
ha sido una de las cosas más divertidas que he hecho en mi vida. Pero desde pequeñita
pasada las horas observando a mi madre cómo mimaba las prendas con las que trabajaba...
Hoy esas horas aprendiendo sin darme cuenta han hecho de la costura, la moda y de las novias, mi pasión,
mi profesión y mi afición. Ahora trabajamos juntas y sigo aprendiendo de ella con cada puntada que doy.

Crecí sin gustarme las muñecas. Me enfadé con los reyes magos cuando me regalaron mi primera nancy.
Pero veía el Vogue junto a mi madre cada mes desde que tengo uso de razón.
 No me gustaba que los vestidos formasen parte de mi vestuario y 
cada vez que ella se acercaba a mí con uno de esos vestidos cursis para vestirme de domingo, 
me escapaba de casa. Pero me sentaba junto a mi madre a ver el Vogue
desde que tengo uso de razón.
Tampoco me gustaba jugar con niñas, no las entendía, y prefería darle patadas al balón y hacer
el loco con las bicis y las motos en la calle. Mis mejores amigos casi siempre han sido chicos
 y no dejaba de pensar en entrar en las obras para demostrar 
que nosotras también sabemos de construcción.
Con los años, la cantidad de Vogue siguieron creciendo... ya los compraba yo.
Y de repente me vi con un atelier de costura a medida, 
adorando la moda, adorando los vestidos y a las mujeres a las que visto con ellos.
Adoro los tacones, y pintarme los labios de rojo. Me gusta lo que hago. Me gusta vestirme
con lo que hago y os lo quiero enseñar.
Me apasiona la fotografía y sí, sigo adorando la arquitectura, aunque por ahora 
está fuera de mi vida profesional.

Os espero por aquí...

feliz día :))
@missarroyo